Comentario al texto de Cocco y Negri sobre el "quilombo argentino"

Mise en ligne le jeudi 18 décembre 2003

Quisiera volcar a la lista algunos comentarios con relación al articulo de G. Cocco y A. Negri referenciado en el proceso argentino. Se trata de reflexiones complementarias algunas, divergentes otras, enmarcadas siempre en el contexto teórico de la autonomía. Debo rescatar el aporte sustantivo que dicho trabajo entrega, más allá de las diferencias que a continuación manifiesto, algunas de ellas referidas a interpretaciones y afirmaciones políticas.

El texto de Cocco y Negri se articula sobre los siguientes puntos :

a- Otorgar al movimiento de multitudes argentino una particular influencia sobre Porto Alegre 2002. Dicha influencia se basa en una lectura política del movimiento que no se apoya ni sustenta en la idea de la soberanía ; en tal concepción la multitud argentina oficia de contenido y el Imperio de continente. Volveremos sobre esta idea fuerza luego.

b- Enumera cuatro rasgos constituyentes del proceso argentino

b-1 la reacción de las multitudes en argentina vendría a probar que la disolución de la relación salarial canónica fordista no implica el inmediato debilitamiento de los movimientos sociales contestatarios a dicha política del capital. Sobre esta tesis se monta otra, aún más importante, que visualiza en el caso argentino la confluencia entre el trabajo de la multitud y la política de la multitud. Luego haremos nuestro comentario sobre estas ideas.

b-2 la crisis habría sido generada por la incapacidad de las políticas neoliberales oficiales para gestar y consolidar un nuevo espacio público de cooperación social donde asentar el crecimiento y la productividad del trabajo inmaterial, base del nuevo tipo de valorización capitalista. Lejos de ello las políticas oficiales impulsaron un proceso inverso tras la privatización de los servicios públicos y la exclusión social que esta dinámica generaba. La confluencia de las luchas de los piqueteros y las asambleas vecinales (clase media) es explicable a partir de que ambos constituyen las caras de una misma composición técnica del trabajo, el trabajo inmaterial. La política del comando capitalista exige hoy la movilización, aunque sin reconocerlo, del trabajo inmaterial. La forma de control capitalista del trabajo deviene hoy en la flexibilización y el desempleo como caras de la misma política.

b-3 la dinámica del movimiento argentino demostraría, bajo las nuevas condiciones ontológicas del trabajo, la coincidencia entre el trabajo y la política de la multitud. La política de la multitud, alejándose de toda relación dialéctica capital-trabajo, es constitutiva del trabajo de la multitud y viceversa. (producción como producción de formas de vida)

b-4 el proceso habría puesto de manifiesto la relación de las dimensiones constituyentes de la política de la multitud, las cuestiones que ligan el trabajo de la multitud a las cuestiones de la democracia y la moneda. Los trabajadores inmateriales de Bs. As. afirmaban el espacio material de la democracia desafiando al estado de sitio.

Una primera observación divergente. El movimiento de movimientos argentino no asumió características de multitud dentro del imperio. La defensa de la soberanía nacional, la necesidad de su recuperación, así como las adhesiones a la instrumentación de políticas públicas activas acercan las propuestas políticas del movimiento a las viejas posiciones nacional populistas de izquierda antes que a la prefiguración de los movimiento globalófilos anticapitalistas. El movimiento sigue preso de posturas propias de las políticas nacionalistas de antiglobalizaciòn y son esencialmente estatalistas. Y esto ocurre a pesar de su comportamiento de multitud en el enfrentamiento político con el poder constituido. En esto deviene, en todo caso, la anomalía argentina. Los diversos programas a los que adhieren tanto las organizaciones de piqueteros como las asambleas vecinales se estructuran alrededor de la distribución del ingreso, la recuperación de las funciones del estado benefactor, las políticas públicas activas, el no pago de la deuda externa y la reivindicación de la soberanía nacional, así como la nacionalización de la banca. El último congreso de la CTA (central sindical nacional alternativa de izquierda y que controla importantes sectores piqueteros) realizado el 14 y 15 de diciembre ha aprobado un programa de liberación nacional y social.

La consigna de "que se vayan todos" es expresión de la crisis de la relación salarial fordista en la medida en que su cuestionamiento y debilitamiento implicó también el debilitamiento y cuestionamiento de todos los mecanismos de representación política propios del estado fordista. El poder de comando del capital en sus intentos de control del trabajo terminó construyendo espacios de ingobernabilidad política. La consigna debe ser interpretada como la deslegitimación social en acto del conjunto de la burocracia política argentina que incorporó, en un primer momento y durante un tiempo prolongado, a los propios partidos políticos de la izquierda argentina. De cualquier manera este es un proceso que debe ser visto como tal, como proceso cambiante, en evolución, no como punto de llegada estático, ya que dos meses antes esa misma multitud había legitimado en las urnas a la misma burocracia política que rechazaría luego. Es probable incluso que en unos meses más vuelva a legitimarla en las próximas elecciones de abril de 2003.

No cabe dudas que la dinámica que asumió el proceso argentino tiene características inusuales e inéditas en la historia política nacional. Y coincidimos por eso en calificar como multitud al sujeto político activo. Tampoco caben dudas acerca de cómo la multitud construyó su propio espacio democrático en la dinámica de enfrentamiento con el poder capitalista.

Que la disolución de la relación salarial fordista no implicara necesariamente el debilitamiento de los movimientos sociales parece ser un punto sustantivo de reafirmación de la concepción autonomista basado en la inversión del punto de vista de clase, ya sustentado por Tronti . Pero esta disolución no ha implicado la desaparición, como se afirma, del proletariado fabril fordista ni tampoco que la política del menemismo haya significado el debilitamiento de la burocracia sindical de los gordos. Por el contrario, los gordos se constituyeron en aliados importantes del neoliberalismo, quien se apoyó en ellos para desarrollar las políticas de flexibilización y disminución de las plantillas salariales. En definitiva se constituyeron en un factor importante de apuntalamiento de las políticas neoliberales conformando un sindicalismo empresario favorecido por las políticas de privatización. ( no son pocos los servicios de generación y distribución eléctrica privatizados en el interior del país que se encuentran en manos de la Federación de Trabajadores de Luz y Fuerza) Si bien su desprestigio social es grande, por lo que carecen de capacidad de movilización social, se han convertido en una importante fuerza lobbista manteniendo aún el control de los trabajadores automotrices, metalúrgicos, de transporte , de servicios privatizados entre otros.

Me resulta improcedente el intento de comparación del proceso argentino con el vivido ante la implosión de la URSS y los países del este. ¿ A que se refieren con la "inexistencia en los países latinoamericanos de las libertades, de la innovación y la invención necesarias para el desarrollo del posfordismo" ; ¿se refiere a la supuesta inexistencia o falta de desarrollo de la sociedad civil que tendría su contrapartida en "el fuerte control estatal" ? No parece que haya sido este el caso de nuestro país ni tampoco el de los países latinoamericanos a pesar de sus especificidades. Creo sí, que ese análisis es más apropiado para los países del este, lectura que no puede extrapolarse a latinoamérica. Tampoco existieron en el caso argentino demandas que pudieran asociarse a una ruptura de privilegios de la relación salarial fordista y sobre las cuales la política neoliberal hubiera alcanzado alguna hegemonía. Los transitorios consensos alcanzados por el menemismo pueden sintetizarse en el famoso slogan "roban pero hacen" asentado en un mayor grado de universalización de los servicios básicos, su modernización, la estabilidad de los precios y, fundamentalmente, la superación del terror inflacionario que había asolado la sociedad argentina. Todas estas cuestiones no tienen puntos de contacto con los privilegios fordistas.

Se afirma que la crisis de la relación de servidumbre (¿ ?)(servidao ; ¿cual es el contenido de la relación de servidumbre ?) pudo gestar espacios de libertad mucho mayores que la crisis del trabajo asalariado, de donde se sigue que la multitud argentina "se afirmó como el contenido de la globalización". Afirmación asentada en "a pesar de la inexistencia de las tradicionales relaciones sociales basadas en el empleo formal y sindicalizado". Este supuesto político es erróneo en la medida que desconoce la historia de los ciclos de lucha argentinos ( 60’s, 70’s y 90’s cuando las privatización de los servicios públicos) que se asentaron en una larga tradición sindical de fábrica (o de servicios) Por lo demás, los espacios de libertad generados por luchas como las del Cordobazo adquirieron grados de potencialidad política cuando menos similares a los de diciembre pasado. No podemos desconocer las peculiaridades de la historia política argentina.

La confluencia social asentada en la composición técnica

La categoría composición técnica designa, para el autonomismo, precisamente el perfil técnico que asume una determinada composición de clase ; asentada fundamentalmente en las características materiales del propio proceso de producción. Mientras que la composición política hace hincapié en los aspectos organizativos y subjetivos que le dan una impronta particular a la composición de clase. Debe tenerse en cuenta que ambas categorías no pueden ser analizadas de manera independiente una de otra. Creo acertado el análisis de los desencadenantes de la crisis : la incapacidad del neoliberalismo para poder constituir un espacio público de cooperación sin el cual el desarrollo del trabajo inmaterial se vuelve inviable. Esto es, que los esfuerzos realizados por promover una mayor universalización de los servicios no fueron suficientes. Cierto es también que el nuevo poder de comando del capital exige la flexibilización salarial y que el desempleo masivo puede y debe ser visto como los intentos del capital por recuperar el control sobre el trabajo. Sin embargo, no me parece correcto calificar al piquete y los trabajadores inmateriales de Buenos Aires como las caras de una misma composición técnica. En todo caso, son producto de una misma política pero no de la misma composición técnica. Esta digresión es importante por cuanto, afirmar que se comparte la misma composición técnica permite sustentar la tesis de la confluencia política entre ambos movimientos disímiles. Me parece más adecuado pensar la confluencia alcanzada en términos de los puntos de tensión particulares alcanzados por el desarrollo de la crisis. Cierto es que hasta diciembre ambos movimientos tendían a discurrir de manera paralela, con miradas recelosas y de desconfianza entre ellos. Unos, los piqueteros desempleados lanzados a la mayor de las precarizaciones y a la pobreza ; los otros, con un desencanto palpable frente a las políticas neoliberales que los ponía peligrosamente en la antesala potencial de la precarización y el desempleo. La confluencia de ambos movimientos, su mutuo reconocimiento, fue posible en las calles al encontrar un enemigo común : unos, por la pobreza a la que los había arrojado y la falta de horizonte ; los otros, por la expropiación a que se los había sometido y el peligro latente del desempleo.

Por lo demás, la composición del movimiento piquetero es realmente particular. Engrosado por los clásicos desempleados del conurbano de Bs As. A los que se sumaron los nuevos desempleados lanzados a una absoluta pobreza, con viviendas precarias, sin acceso a la salud y mucho menos a la educación, constituyen la cara más brutal y violenta de la reestructuración capitalista. Actualmente la gran mayoría del movimiento piquetero salvo algunas particulares excepciones (Aníbal Verón) está dirigido políticamente por las distintas variantes de los partidos tradicionales de izquierda : desde el clásico Partido comunista, pasando por la variante trotskista de Política obrera o del MST, la del neostalinismo chino del PCR e incluso por alguna variante del Partido peronista ligada a la CTA (ya mencionada) Como era de esperar, las Asambleas vecinales núcleo de organización de los trabajadores inmateriales (s/ Cocco y Negri) también se han visto debilitadas ; sometidas a una desgastante gimnasia política y organizativa, ya no tienen ni la fuerza ni la masividad de cinco meses atrás.

Finalmente coincido plenamente en una lectura de multitud como clase a partir de nuestra adhesión a la concepción thompsoniana de que la clase se constituye en la lucha, en su disputa con el capital.

Para una ampliación de las posiciones sustentadas ver.

http://www.lainsignia.org/2002/septiembre/ibe_026.htm

http://www.lainsignia.org/2002/septiembre/ibe_098.htm



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